Domingo, 29 de Marzo de 2009
Aunque ha sido una persona política e ideológicamente comprometida con Aragón, con la libertad y con la izquierda durante toda su vida, su reputación está más allá de toda ideología y de cualquier partidismo.
Cantautor, poeta, escritor, profesor, político, presentador de televisión… José Antonio Labordeta ha sido muchas cosas a lo largo de su intensa y bien aprovechada vida.
Pero si tengo que elegir un rasgo definitorio de su carrera, habría que decir que la identidad del Aragón que hemos conocido durante las últimas cuatro décadas no puede entenderse sin los versos y las canciones de José Antonio Labordeta. Él puso en pie una geografía emocional del Aragón empobrecido, despoblado y condenado a la emigración de mediados del siglo pasado. Y nos dio a los aragoneses las palabras y la música para reconocerse, para volver a sentirse orgullosos, para ponerse en pie y avanzar hacia un futuro de progreso y libertad.
Es uno de los zaragozanos, del Casco Viejo, más y mejor conocidos en España. Con sus versos, su mochila, sus discursos a menudo tan poco políticamente correctos, Aragón se ha ganado el respeto y el cariño que inspiran su honestidad y su sinceridad.
Apreciado por todos, incluso por los que no comparten sus ideas, ha tenido la virtud de decir siempre lo que ha pensado y de hacerse entender por los más humildes, por los más cultos y por los más poderosos.
Sobran en realidad las explicaciones que elegir a Labordeta para cualquier distinción o reconocimiento. Todas se las merece sin discusión. Lo que sí es importante es que, entre todas las que el Ayuntamiento puede conceder, la que más acompaña a su figura, a su carácter, a la devoción que le tiene la gente, es la de pregonero de las Fiestas del Pilar.
Es lo que él ha sido siempre y es lo que le gusta hacer: hablarle a la gente con su voz recia y su humor socarrón. Para nosotros es un inmenso honor que haya aceptado este ofrecimiento; será un auténtico lujo, un acontecimiento para los próximas fiestas del Pilar; y será, por qué no, un más que merecido homenaje, el más popular de todos, de la ciudad que le vio nacer y que le ha visto ir y venir durante tantos años con creciente admiración (aparte de que así remediaremos un extraño vacío que nos quedaba en los anales pilaristas: ya en 1979, el alcalde Ramón Sáinz de Varanda le encargó el pregón de las primeras fiestas del Pilar de la primera Corporación municipal democrática. Y Labordeta lo escribió, pero luego no pudo estar en Zaragoza para leerlo en el balcón del Ayuntamiento).
JAB desclasificado fiestas, Labordeta, libertad, Pilar
Lunes, 23 de Marzo de 2009

La presentación el pasado 17 de marzo del proyecto de Carme Pinós para el CaixaForum Zaragoza resultó un acto singular por la pasión y el entusiasmo que la arquitecta supo transmitir a los periodistas y a los invitados.
Como tuve ocasión de decir en la rueda de prensa, su elección por La Caixa como responsable del proyecto nos pareció un completo acierto, ya que refrendaba el compromiso de la entidad de buscar un arquitecto de primer nivel y máximo prestigio nacional e internacional. Y Carme Pinós lo tiene. Pero aún más me ha gustado su proyecto.
Porque el edificio que ella ha imaginado va a ser, en sus propias palabras, una auténtica “flor en el parque” del Portillo. Una flor escultórica, una levitación arquitectónica cuyas paredes de aluminio dejarán escapar por la noche la misteriosa luz de su interior.
Una de las cosas todavía no muy conocidas de este proyecto es que es el primer CaixaForum que se va a hacer en un edificio de nueva planta, ya que hasta ahora los otros CaixaForum se han creado en edificios rehabilitados. La razón no es otra que el interés de La Caixa por ubicarse en la Milla Digital, un proyecto de regeneración urbana innovador y lleno de posibilidades, aunque todavía no muy bien comprendido.
De esta forma, la operación del CaixaForum nos trae a Zaragoza, de una sola tacada, un imponente paquete de beneficios para la ciudad: incrementa nuestro patrimonio arquitectónico contemporáneo de primera calidad; impulsa el desarrollo de Milla Digital; introduce a Zaragoza en el prestigioso circuito de exposiciones y actividades culturales de máximo nivel que organiza la Fundación La Caixa; y potencia la candidatura de Zaragoza como Capital Europea de la Cultura en 2016.
Pero, sobre todo, va a crear un espacio bello y emocionante para disfrute de todos los ciudadanos.
JAB desclasificado AVE, CaixaForum, Milla Digital, Pinós
Viernes, 20 de Marzo de 2009
Recogiendo el sentir de muchos de los comentarios de mi entrada anterior, quiero hacer algunas precisiones sobre el proyecto de ARCOSUR.
Como toda gran operación urbana -y ésta lo es a una escala impresionante: 435 hectáreas, casi tres veces el meandro de Ranillas-, el proyecto de Arcosur genera expectativas y controversias. Respetando y comprendiendo todas las opiniones, a mí me gustaría destacar aquí que el Ayuntamiento ha empleado toda su capacidad política para hacer lo que en estos momentos era más importante: que el proyecto se ponga en marcha y que las máquinas pronto empiecen a hacer los trabajos de urbanización.
En este sentido, es necesario recordar que se trata de un proyecto impulsado por promotores y entidades privadas y, por lo tanto, el papel del Ayuntamiento no puede ser más que el de garantizar su ejecución con arreglo a las normas urbanísticas municipales, conseguir la máxima calidad posible en las infraestructuras y espacios públicos, y, finalmente, facilitar su puesta en marcha.
Que Arcosur se inicie cuanto antes se ha convertido en una operación de máximo interés general, porque ayudará de forma muy sensible a generar actividad en el sector de la construcción, creará puestos de trabajo y garantizará que la vivienda protegida siga teniendo en los próximos años un destacado protagonismo social en Zaragoza. Así lo hemos visto desde el Ayuntamiento y por eso nos hemos empleado a fondo para conseguir su puesta en marcha mediante la negociación con la Junta de Compensación. El pasado 18 de febrero se cerró ya un acuerdo en este sentido, que supone el compromiso de la propiedad del suelo de invertir tres millones de euros en las conexiones con Valdefierro y diez en la realización del sistema de recogida neumática. Asimismo, se hizo público el compromiso de iniciar los trabajos de urbanización antes del 21 de junio y la construcción de las primeras viviendas antes de que termine el año. En mi opinión, creo que hemos conseguido el objetivo principal que perseguíamos.
JAB Vivienda ARCOSUR, Vivienda
Lunes, 9 de Marzo de 2009
Quiero traer a este medio el artículo que me fue publicado la semana pasada en un diario local con el título: Una Zaragoza abierta y de Todos
La decisión de dedicar una calle de Zaragoza al fundador del Opus Dei, San Josemaría Escrivá de Balaguer, ha originado una cierta polémica entre algunos sectores ciudadanos del ámbito progresista. En la mayoría de los casos se trata de una controversia razonada y razonable, como lo son casi todas las cosas que ocurren en la vida democrática de las ciudades.
Sin embargo, algunas de las opiniones que se vienen emitiendo van más allá de la defensa legítima de un determinado punto de vista -en contra de la decisión tomada por el Ayuntamiento de Zaragoza- e incurren en lo que a mi juicio es un clamoroso error de concepto a partir del cual el debate queda totalmente desenfocado.
Así, por ejemplo, el profesor Rodrigo Sánchez, escribía en estas mismas páginas que “al santo aragonés que predicó el uso del cilicio le pone una calle un ayuntamiento socialista, dejando por el “camino” un reguero de sombras sobre sus modos de utilizar e interpretar el pasado, y a sus votantes, parte de las izquierdas zaragozanas, desnortadas”. En la propia acusación está la mejor defensa de nuestros argumentos.
Porque el Ayuntamiento que presido no es un “ayuntamiento socialista”, sino el Ayuntamiento de Zaragoza, una ciudad plural, con cinco fuerzas políticas representadas en la Corporación y donde la fuerza mayoritaria -que somos los socialistas- tenemos el 38 % de los votos y gobernamos en coalición con un partido que no es de izquierdas y en minoría. No me quiero escudar en las cifras y porcentajes electorales para justificar ninguna decisión, pero sí creo que es importante reflexionar sobre el hecho de que el asunto que ha generado esta polémica no puede ser nunca visto como una cuestión interna de la izquierda. Las calles son de todos. Incluso de aquellos que no piensan como nosotros.
Y precisamente por el alto valor simbólico y pedagógico que tienen las decisiones sobre la nomenclatura de los espacios públicos es por lo que estoy convencido de que debemos adoptarlas con amplitud de miras, sin sectarismo, distinguiendo lo que es relevante y digno de destacar, practicando la tolerancia y celebrando todo aquello que haya aportado a nuestra ciudad proyección internacional.
Escrivá de Balaguer cumple sobradamente esos criterios como santo de la Iglesia Católica, su condición de aragonés, su vinculación con la ciudad de Zaragoza y su indiscutible -aunque ciertamente discutido- carácter de muy importante figura histórica del siglo XX en Aragón, en España y en el mundo, como demuestra las 42 calles y plazas que tiene dedicadas ciudades de 13 países del mundo, o las trece universidades y cien centros de formación creados bajos su impulso.
Las opiniones personales que cuestionan los valores de su obra y de su figura no significan necesariamente que no sea adecuada su inclusión en nuestro callejero, que correría el riesgo de quedar semivacío en el caso de que sometiéramos a sus titulares al mismo intenso escrutinio en relación con nuestras convicciones ideológicas individuales.
Puedo estar equivocado, desde luego. Pero no hay ninguna sombra en esta decisión ni en la forma en la que el alcalde y su gobierno miran al pasado. Todo lo contrario. Hay luz. Luz para respetar y aceptar. Yo entiendo el mandato que los zaragozanos me han dado para ser alcalde de Zaragoza en el sentido de impulsar una ciudad en la que todos nos sintamos reconocidos en algún momento. Una Zaragoza abierta y de todos.
Es lo que creo como alcalde, pero no a costa de mis ideales socialistas -como algunos dicen estos días-, sino precisamente como expresión de los mismos. No me cuesta admitir lo evidente, como es la existencia de muy diversas sensibilidades en mi partido y en la izquierda en general. Pero la mía no es ni menos respetable ni menos progresista. Y, además, estoy seguro de que no es minoritaria. Porque creo en un socialismo que aspira a construir la justicia y el progreso social en una perspectiva integradora, dialogante y antidogmática. Sin axiomas excluyentes ni revanchas.
JAB Política Local
Viernes, 6 de Marzo de 2009
No me parece que el resultado de las elecciones vascas sea tan sencillo de interpretar como algunos hacen estos días. Diría, incluso, que en los resultados hay dos conclusiones perfectamente antitéticas.
Por un lado, la fuerte polarización del electorado en torno a dos bloques (nacionalistas frente a constitucionalistas, para entendernos) aconsejaría aplicar una política con sentido de Estado que condujera a un gobierno de amplia base social. Un gobierno que desterrara los aventurerismos de la última década y se dedicara a unir a la sociedad vasca y a resolver sus problemas. En mi opinión, aun a riesgo cierto de ir a contracorriente, lo verdaderamente patriótico no es hoy crear dos frentes en el País Vascos sino tender puentes.
Por otro lado, la higiene democrática demanda enviar al PNV a la oposición. No sólo hay una mayoría en el nuevo Parlamento que puede decidirlo así con toda legitimidad, sino también una acuciante necesidad de regenerar y airear las instituciones y la política vasca después de tres décadas consecutivas de gobierno nacionalista. Sin alternancia, no hay verdadera democracia.
No estoy seguro de lo que va a pasar. Soy escéptico respecto a la posibilidad de que se imponga ese sentido de Estado al que antes me refería. Allí, como en todas partes, hay mucha gente que cree que hacer política consiste en leer encuestas.
Pero, al mismo tiempo, creo que Patxi López tiene el coraje político y personal necesario para hacer lo que hay que hacer: forzar un cambio de rumbo en Euskadi; sanear la vida política; acabar con la etapa nefasta de Ibarretxe como lehendakari y sus delirios soberanistas; y, sobre todo, hacer posible una nueva política en el Pais Vasco que haga iguales de verdad a todos los ciudadanos. Es todo un reto. Una oportunidad para la gran política. Y también un gran riesgo.
JAB Política Nacional Elecciones, País Vasco, Patxi López
Jueves, 5 de Marzo de 2009
Siempre he sido una de esas personas que habla mirando directamente a los ojos, de tú a tú. Mi relación personal con las nuevas tecnologías ha sido más de respeto que de confianza. He sido enemigo, incluso, del uso del teléfono para contestar a entrevistas o decidir asuntos de importancia.
Por eso considero que hoy he dado un gran paso al decidir abrir este blog. Tengo que reconocer que lo he dado en cierta manera obligado por las personas de mi entorno, que me han convencido de la multitud de posibilidades que aporta un sitio virtual como este para poder expresar mis opiniones y reflexiones sobre asuntos que me preocupan y me ocupan.
Nos vemos por aquí de ahora en adelante.
JAB desclasificado