Razones para presumir de ciudad
Artículo publicado hoy, día 13 de octubre, en el Periódico de Aragón
Estoy seguro de que una de las sorpresas más gratas que se van a encontrar muchos zaragozanos durante estas Fiestas del Pilar es el espacio del frente fluvial de la Expo, reabierto esta semana para uso permanente de la ciudad. Se lo recomiendo vivamente a todos, porque, además de que van a encontrar allí actividades musicales y festivas, el paseo les permitirá disfrutar de uno de los mejores escenarios urbanos de la ciudad.
El frente fluvial, con su acertado diseño y su elegante evocación de lo que fueron las plazas temáticas de la Expo, nos permite conservar el aroma y el recuerdo de aquel verano mágico de 2008. La sociedad pública Expo Zaragoza Empresarial ha realizado un trabajo modélico, en el que ha invertido 4,6 millones de euros para la remodelación de más de 29 hectáreas que ahora forman parte ya del patrimonio de la ciudad y de sus espacios públicos más atractivos.
Más allá de emociones y remembranzas, el frente fluvial, por su dimensión, calidad y originalidad, se convierte desde ahora mismo en uno de los activos más valiosos de la nueva Zaragoza que se empezó a dibujar a comienzos de la presente década. Es una demostración palpable de que era cierto que la Expo se hizo pensando en los intereses a largo plazo de Zaragoza y de los zaragozanos. De una Zaragoza con más calidad de vida, asomada al Ebro y con unas formidables infraestructuras y equipamientos para su futuro.
Pasear por el frente fluvial de la Expo nos confirma que la reconversión del recinto de la exposición no era una quimera. Disponemos ya, con una celeridad digna de mención, de un espacio público ajardinado de primera calidad que permite cerrar el anillo verde de las riberas del Ebro y conectar con el Parque del Agua. El Acuario, diseñado por Alvaro Planchuelo y que ha estado en marcha sin interrupciones, vuelve a mostrar sus espléndidas fachadas de luces y cascadas de agua.
El Pabellón de España, a la espera del anunciado y ansiado Instituto de Investigación sobre Cambio Climático, presume con justicia de ser una de las obras arquitectónicas más premiadas en España: en solo unos días su autor, Paxti Mangado, ha conseguido el Premio de Arquitectura Española -la primera vez que una obra zaragozana logra la máxima distinción concedida por los colegios de arquitectos de nuestro país-, el premio García Mercadal de sus colegas aragoneses y la Medalla de Oro “Giancarlo Ius”, de la Fundación Barbara Cappochin y la Unión Internacional de Arquitectos.
Despejado de obstáculos visuales, el Pabellón Puente luce ahora su atrevimiento y singularidad mundial. Obra de la única mujer que ha ganado el Premio Pritzker -considerado como el Nobel de la Arquitectura-, pronto será un centro cultural cuyo contenido, que prepara Ibercaja, estará con seguridad a la altura de su continente.
Aguas arriba, el paseo por el frente fluvial nos conduce hasta otra obra que ha puesto a Zaragoza entre las ciudades del mundo destacadas en arquitectura e ingeniería: el puente del Tercer Milenio le ha valido al ingeniero Juan José Arenas la Medalla de Oro Gustav Magnel, el galardón más importante del mundo en ingeniería civil -otro “nobel” para Zaragoza- que se concede sólo una vez cada lustro.
En el camino hacia el Parque del Agua, el nivel no decae en absoluto. Tres obras arquitectónicas de máxima excelencia conforman uno de los escenarios urbanos más vanguardistas que se pueden encontrar hoy en una ciudad española: el Hotel Hiberus de Martínez Lapeña y Elías Torres; el Palacio de Congresos, de Nieto y Sobejano; y la Torre del Agua, de Enrique de Teresa, que la CAI convertirá prontó en un centro cultural de referencia. Sus autores figuran entre los arquitectos más prestigiosos de España.
Como lo son también Iñaki Alday y Margarita Jover, diseñadores del Parque del Agua, que esta misma semana acaban de ganar el Premio FAD 2009 de Ciudad y Paisaje, uno de los galardones que más prestigio profesional han atesorado en España desde su creación hace medio siglo. El Parque del Agua no necesita, por otro lado, mayor presentación para los zaragozanos, que lo vienen usando con entusiasmo y respeto desde su apertura el año pasado y que está llamado a ser un referente nacional e internacional en actuaciones de transición entre la ciudad y la naturaleza. No quiero olvidarme del imaginativo Pabellón de Aragón, de los aragoneses Olano y Mendo, creando un pórtico irrepetible en la entrada del Parque. Ni dejar de mencionar que ya está en marcha la obra de reconversión del Parque Empresarial, con la firma del prestigioso Estudio Lamela.
¿No deberíamos los zaragozanos presumir de esta colección de tesoros arquitectónicos, avalados con los premios y las firmas más prestigiosas, y admirados dentro y fuera de España? Zaragoza siempre ha tenido de qué sentirse orgullosa, por su historia, su patrimonio, su laboriosidad y su sentido de la integración social. Ahora ha ensanchado su panoplia de atractivos y palancas de crecimiento dando un salto de calidad y de proyección internacional.
En definitiva, y aunque ahora vivamos tiempos de crisis, Zaragoza es hoy una ciudad más preparada que nunca para afrontar con confianza y ambición su futuro entre las ciudades europeas de calidad.