Homenaje a Bill Mitchell
El pasado 11 de junio fallecía en Boston a causa de un cáncer el profesor William J. Mitchell, ex decano de la Escuela de Arquitectura del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y presidente del Comité Internacional de Expertos que asesora al Ayuntamiento de Zaragoza en el desarrollo de la Sociedad de la Información.
Cuando en el mes de julio de 2003, al poco de hacer accedido a la Alcaldía, me reuní en Huesca con el profesor Manuel Castells para pedirle consejo sobre nuestros proyectos para impulsar la innovación tecnológica en la ciudad, y sobre el proyecto de Milla Digital en particular, su recomendación principal fue clara y tajante: “Tenéis que contar con el mejor del mundo en ese campo”.
El mejor del mundo era William J. Mitchell. Australiano de nacimiento, Bill Mitchell era en ese momento director académico del célebre Media Lab, en el no menos legendario MIT. Antes había sido decano durante una década de la Escuela de Arquitectura de esa prestigiosa universidad, a la que había llegado tras enseñar en Cambridge, UCLA y Harvard.
Gracias a la mediación de Manuel Castells, Mitchell enseguida se interesó por Zaragoza y sus proyectos. Tanto en las reuniones previas en el MIT como en su primera visita a nuestra ciudad -a finales de enero de 2005, en unos de los días de cierzo más gélido de los últimos tiempos- pudimos apreciar de inmediato su humildad personal, su inteligencia tranquila, su generosidad en el trabajo y su extraordinaria capacidad para enseñar.
Desde aquella primera visita, Mitchell regresó a Zaragoza en numerosas ocasiones para liderar el Comité Internacional de Expertos que, bajo el patrocinio de la Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento, asesora al Ayuntamiento en el desarrollo de la Sociedad de la Información y para trabajar en el proyecto de la Milla Digital. También presidió el jurado del concurso de ideas para el parque del Portillo y Almozara impulsado por Zaragoza Alta Velocidad. En una de las ocasiones vino acompañado por su esposa, Jane Wolfson, y aprovecharon para conocer el Valle de Ordesa.
Por mi parte, tuve el place de acompañarle en Barcelona, junto al propio Manuel Castells, durante su investidura como doctor honoris causa por la Universitat Oberta de Catalunya.
La última vez que estuvo en Zaragoza fue en septiembre de 2008, pocos días antes de la clausura de la Expo, que recorrió con el interés y la mirada sabia de quien interpreta la arquitectura como un sofisticado lenguaje de signos incomprensibles si no se considera el contexto cultural y social de cada entorno y los flujos de datos que conforman esa invisible “ciudad de los bits” sin la que ninguna ciudad del siglo XXI se puede describir completamente.
A pesar de la enfermedad, no dejó de trabajar casi hasta el último momento. Hace apenas un mes nos prometía que, en cuanto los médicos le dejaran, volvería a Zaragoza y, entre tanto, trabajaría en varias ideas para nuestra ciudad. Y en la madrugada del sábado 12 de junio nos llegó la fatal noticia de su prematuro fallecimiento a los 65 años de edad.
William J. Mitchell pasará a la historia por haber escrito algunos de los libros de referencia en el análisis del impacto de las nuevas tecnologías digitales en el diseño urbano y la arquitectura. Arquitecto, urbanista y reputado tecnólogo -fue él quien introdujo a su amigo Frank Gehry en el mundo del diseño asistido por ordenador que haría posible años después el Guggemheim bilbaíno-, en sus libros, en sus artículos, en sus conferencias emergía siempre su sólida cultura humanística.
Formado en las universidades de Melbourne, Yale y Cambridge, fue director del Laboratorio de Diseño del MIT, donde también dirigió el grupo de investigación sobre Ciudades Inteligentes y fue titular de la cátedra Alexander W. Dreyfoos de Arquitectura y Ciencias de la Comunicación. También presidió el Comité sobre Tecnologías de la Comunicación y Creatividad de las Academias de Ciencias e Ingeniería de Estados Unidos.
Cuando muchos apenas habíamos oído hablar aún de Internet, Mitchell inició una trilogía fundamental que categorizó los atributos de la ciudad virtual, sus nuevos espacios de intersección con la ciudad presencial, y los cambios que se avecinan en la concepción de la arquitectura y el urbanismo para dar respuesta a las nuevas formas de trabajar, relacionarse y aprender en la ciudad de la era digital.
Una ciudad digital que, contra toda caricatura hipertecnológica, él veía como un ámbito con posibilidades y riesgos, en el que todavía es posible y conveniente preservar y potenciar las cualidades de la ciudad tradicional y de sus espacios públicos. Como escribió en una de sus obras, “crear un verdadero espacio público es la forma que la ciudad tiene para afirmar las libertades esenciales: la libertad de reunión, de expresión y de protesta”. Y eso va a seguir siendo igual de válido en las ciudades inevitablemente digitales del siglo XXI.
En los últimos años dedicó también una parte de su esfuerzo investigador a desarrollar nuevos conceptos de movilidad urbana a partir de una reconsideración radical del automóvil, su estructura, su diseño, su uso y su tecnología. Muchos zaragozanos pudieron escucharlo de primera mano durante una memorable conferencia que dio en la CAI.
Para Zaragoza fue un lujo irrepetible poder contar con su asesoramiento, su visión y su cercanía, que nunca agradeceremos lo suficiente. Su huella intelectual perdurará, sobre todo, en el nuevo Centro de Arte y Tecnología, actualmente en construcción en la Milla digital. Su innovador programa se inspira precisamente en muchas de las enseñanzas y conocimientos de Bill Mitchell y será el CAT la plataforma que nos permitirá seguir trabajando en los campos que él exploró anticipadamente sobre la evolución de las ciudades en el siglo XXI. Su muerte, tan prematura, nos ha privado de muchas horas de aprendizaje, de tantos libros como esperábamos. Pero su memoria y su legado no desvanecerán. En Zaragoza, en su Zaragoza, permanecerán siempre vivos. Descanse en paz.
Manuel Castells escribe sobre Mitchell y Zaragoza
Tengo el privilegio de haber sido una de sus ultimas asesoradas, y solo puedo decir que sera recordado, pero mas que nada todos los que tuvimos la oportunidad de colaborar con el, estoy segura seguiremos sus directrices. “Imagine a better world”…RIP Prof. Mitchell…