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Vancouver

Miércoles, 17 de Marzo de 2010

A pesar de que tengo un poco olvidado el blog, creo que es interesante haceros partícipes de la experiencia del viaje que realicé a Vancouver hace unas semanas al frente de una pequeña delegación de Zaragoza, con el consejero de Fomento y Deportes de mi gobierno, Manu Blasco y la compañía del presidente de la Cámara de Comercio Manuel Teruel, quien nos facilitó el contacto con los empresarios de esta ciudad canadiense, sede de la XX edición de los Juegos Olímpicos de Invierno.

Si tengo que resumiros este interesante viaje, en primer lugar decir que fue durísimo y muy pesado a pesar de lo apasionante que pueda parecer. Veintitantas horas de viaje de ida y otras tantas de vuelta para estar escasamente cuatro noches.

Resultó, eso sí, intensísimo y de mucho provecho en todos los ámbitos. En el aspecto técnico por las reuniones que tuvimos con profesionales vinculados al proyecto de Vancouver 2010; en el ámbito empresarial, que nos dieron a conocer su experiencia y la forma de cooperación público privada que dio lugar al éxito del evento y por último, un aspecto muy relevante y que ha sido definitivo para conocer las claves del proyecto olímpico, las relaciones políticas con el COI.

El COI no lo controla ningún gobierno. Cada miembro del Comité Olímpico Internacional es autónomo. Es imprescindible generar un factor de confianza con los gestores del proyecto. Es imprescindible que conozcan a las personas que están detrás del proyecto, en el caso de Zaragoza-Pirineos, los miembros del COI debían poner cara a esa candidatura.
Considero que ya mereció la pena el viaje y fue un éxito suficiente los contactos logrados de miembros del Comité. Hay que estar en todo tipo de eventos en los que se concentren miembros del COI.

¿Conclusiones de este viaje?

1.Hemos dado el primer paso de un larguísimo camino.
2.Hemos aprendido que Zaragoza puede organizar sin ningún problema los Juegos del 2022 y que, en estos momentos estamos mejor dotados incluso que Vancouver durante estos juegos. Las infraestructuras ya están hechas gracias a la Expo.
3.Estamos capacitados para organizar unos juegos austeros y sostenibles mediambientalmente.
Por cierto, me sorprende que el PP haya criticado esta visita. No hay quien los entienda, están a favor de que la ciudad pelee una candidatura y sin embargo pone reparos a cualquier acción que se haga en ese sentido.

Si tuviera que destacar lo que más me ha sorprendido en este viaje, diría que los verdaderos protagonistas de la aventura olímpica han sido los ciudadanos de Vancouver. Fue una suerte que coincidiera nuestro viaje con la clausura de los Juegos, ya que vi palpitar de emoción a toda una ciudad. El hecho que además el último día de las Olimpiadas se decidiera la medalla de oro en hockey para Canadá (el deporte nacional, como el fútbol significa para los españoles) supuso un espectáculo inolvidable. No había ni un solo ciudadano que no mostrara algún símbolo referente a los JJOO, desde los bebés a los más ancianos lucían sin pudor camisetas, gorros o mochilas con la hoja de arce de Canadá.

Este hecho me lleva a otra reflexión, lo importante que es fomentar desde ahora ya un programa para formar futuros deportistas y crear afición entre los ciudadanos. La posibilidad de medallas estimula la competición y la participación. Si algo está claro es que los Juegos son EMOCIÓN. En este aspecto, sí que deberíamos ir de la mano Barcelona y Zaragoza-Pirineos y animar al Estado a que se tome mucho más en serio la puesta en marcha de un programa ADO de aquí al 2022.

Por último, de esta experiencia canadiense constato algo que ya había percibido en Barcelona 92, unos Juegos Olímpicos refuerzan el orgullo nacional de todo un país, algo que ha sido muy importante para Canadá, y que lo fue en su momento cuando Barcelona fue el mejor escaparate de una España moderna, cosmopolita que quería existir en el mundo.

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Conferencia CM Miraflores (Ibercaja)

Lunes, 14 de Diciembre de 2009

Texto íntegro de la conferencia impartida el pasado miércoles 9 de diciembre organizada por el CM Miraflores

Muchas gracias a Ibercaja por acogernos en su casa y gracias al Colegio Mayor Miraflores por organizar este interesante ciclo de conferencias sobre las ciudades y su transformación, así como por concederme el honor de participar en el mismo.
Cuando mi amigo José Joaquín Sancho Dronda me invitó a venir aquí esta tarde, acepté de inmediato. Obliga, desde luego, la amistad pero también obliga el reconocimiento al trabajo que viene realizando por traer a nuestra ciudad a embajadores, alcaldes y personalidades relevantes en todos los ámbitos.
Lo mejor, después de viajar, es recibir en nuestra casa –Zaragoza- a viajeros de calidad. José Joaquin me dijo que podría hablar de lo que quisiera, aunque –eso sí- me sugirió el título de mi conferencia: Zaragoza: una gran ciudad , un título, en apariencia, SENCILLO pero, en realidad un título COMPROMETIDO. Con su habilidad e inteligencia proverbiales, José Joaquin convertía así mi intervención en un perfecto desafío.
Me explicaré. Ese título es un desafío porque ser una gran ciudad es el gran objetivo que Zaragoza viene persiguiendo desde hace tiempo. Más difícil, sin embargo, es precisar cuáles son los atributos que convierten a una ciudad grande en una gran ciudad. Y cuando José Joaquin me propuso “inocentemente” ese título, él sabía con precisión (yo me di cuenta más tarde) que, en un tema de estas características, un alcalde está siempre en la cuerda floja. Si se excede en el entusiasmo, se le acusará de intentar arrogarse el mérito de que la suya –como es el caso- sea una gran ciudad; pero si se excede en la discreción, se le acusará de ignorar la historia, de minusvalorar el presente y de hipotecar el futuro de su ciudad por su falta de ambición. Entre esos dos riesgos, prefiero asumir el primero.
Voy a contarles, en efecto, porqué Zaragoza se ha convertido en una gran ciudad. Y eso supone contarles cuál es mi visión de la Zaragoza actual, cómo estamos resistiendo los embates de la crisis económica, y en qué situación están los objetivos y estrategias que pusimos en marcha con ocasión de la Expo.

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Ante el debate del estado de la Ciudad

Viernes, 6 de Noviembre de 2009

Esta semana que viene celebramos el debate sobre el Estado de la Ciudad, una de las citas más importantes para medir la salud democrática de nuestra institución. Llevo días dando vueltas al discurso que abre la primera jornada, el miércoles 12, del que intentaré dar una visión realista, aunque no pesimista de la actualidad. Pero estas largas horas de asumir o desestimar planteamientos me han llevado a una reflexión final para nosotros los políticos que me gustaría compartir en este blog que sí, es cierto, tengo muy olvidado.

Creo sinceramente, que nuestro ejercicio de dialéctica política en este debate tendrá, en términos de transcendencia ciudadana, una relevancia escasa. Y si la llega a tener será por razones ajenas a nuestro propio discurso. Será por anécdotas o estados de ánimo que los medios de comunicación consideren oportuno subrayar y con ello darles fe de vida.

Es en el fondo, un debate para esa pequeñísima minoría constituida por los periodistas, los políticos y los –llamémosles con todo cariño- “enterados”. Siendo optimistas, unos cientos de personas en una ciudad de setecientos mil.

No es el momento ni el sitio adecuado para analizar críticamente por qué no logramos comunicar a la sociedad la importancia de debates como el que ahora vamos a comenzar. Quiero constatar que no es “culpa” de la sociedad, de la comunidad a la que teóricamente nos dirigimos. Nosotros mismos, con nuestras corazas retóricas, con nuestra rigidez conceptual, con nuestro afán por sólo decir en cada caso lo que –erróneamente- consideramos políticamente correcto… es lo que nos ha llevado a la situación actual.

No vale con refugiarnos en la excusa que todos los políticos utilizan en privado pero que, raramente, verbalizan en público, en la que la culpa es de la maldita prensa que, en el mejor de los casos, no ha sabido reflejar o, en el más común, no ha querido reflejar nuestro pensamiento más profundo por razones naturalmente, turbias e interesadas…

Eso es hacernos trampas en el solitario perpetuo de la política casposa. La verdad es que, en general, tenemos la prensa que como clase política nos merecemos. Si todos nos dedicamos a descalificarnos, ¿por qué los medios de comunicación y hasta los ciudadanos van a pensar de nosotros mejor de lo que nosotros decimos de nosotros mismos?. Y lo más curioso es que decimos de nosotros cosas que sinceramente no pensamos. Tenemos de nosotros mejor opinión de la que expresamos.

Queridos compañeras y compañeros de Corporación, os propongo que mientras no seamos capaces de resolver o afrontar las quiebras estructurales de nuestra forma de hacer política y de nuestra forma de relacionarnos con los medios de comunicación y, sobretodo, con los ciudadanos –cosa que va para largo-, firmemos un pacto: No tiremos piedras contra nuestro propio tejado.

Ya sabéis, con precisión, lo que eso supone. Pero si, por un casual, alguno albergara dudas, no tengo inconveniente en poner algún ejemplo:

Acotar nuestro afán descalificador a aquellos improperios de los que estemos seguros van a tener alguna utilidad,
porque los recogerá la prensa
porque convencerán a algún votante
porque les gustará a tus compañeros de partido, a tus familiares, a tus motivos….
Por cualquier motivo, aunque sea dudosamente legítimo
Pero, ¿para qué proferirnos descalificaciones genuinas y radicalmente inútiles?

Procuremos evitar decir los del Gobierno, que todo está bien, y los de la oposición, que todo está mal. Son discursos condenados a la inanidad por la sencilla razón de que nuestros vecinos no son tontos y saben que ontológicamente es imposible que sean verdad ninguna de las dos cosas.
Haciendo ese tipo de discursos nadie saca ninguna ventaja política y sólo pierde la Política en mayúsculas.

Y sobretodo, mi petición más complicada, porque suena, lo reconozco, a interesada: Cuando la oposición analice fría y serenamente que ninguna ventaja política real puede obtener de decir NO a los proyectos del Gobierno, no diga NO.

A cambio, mi Gobierno estaría dispuesto a darles la razón no sólo cuando la tengan (que ya sería bastante) sino incluso cuando no la tengan, siempre que, en último caso, dársela no suponga causar perjuicio alguno a la ciudad.

¿Qué les parece el trato? Seguro que, aunque saben que es justo, me van a decir que no. Eso dice la convencional “hoja de ruta” de la política. Me conformaría con que dedicaran algunos minutos a pensar que concesiones intelectuales y éticas vale la pena sacrificar en el altar de la política.

Les invito a todos a traducir en hechos reales su voluntad de servir a la ciudad que legítimamente representáis.

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Razones para presumir de ciudad

Martes, 13 de Octubre de 2009

Artículo publicado hoy, día 13 de octubre, en el Periódico de Aragón

Estoy seguro de que una de las sorpresas más gratas que se van a encontrar muchos zaragozanos durante estas Fiestas del Pilar es el espacio del frente fluvial de la Expo, reabierto esta semana para uso permanente de la ciudad. Se lo recomiendo vivamente a todos, porque, además de que van a encontrar allí actividades musicales y festivas, el paseo les permitirá disfrutar de uno de los mejores escenarios urbanos de la ciudad.
El frente fluvial, con su acertado diseño y su elegante evocación de lo que fueron las plazas temáticas de la Expo, nos permite conservar el aroma y el recuerdo de aquel verano mágico de 2008. La sociedad pública Expo Zaragoza Empresarial ha realizado un trabajo modélico, en el que ha invertido 4,6 millones de euros para la remodelación de más de 29 hectáreas que ahora forman parte ya del patrimonio de la ciudad y de sus espacios públicos más atractivos.
Más allá de emociones y remembranzas, el frente fluvial, por su dimensión, calidad y originalidad, se convierte desde ahora mismo en uno de los activos más valiosos de la nueva Zaragoza que se empezó a dibujar a comienzos de la presente década. Es una demostración palpable de que era cierto que la Expo se hizo pensando en los intereses a largo plazo de Zaragoza y de los zaragozanos. De una Zaragoza con más calidad de vida, asomada al Ebro y con unas formidables infraestructuras y equipamientos para su futuro.
Pasear por el frente fluvial de la Expo nos confirma que la reconversión del recinto de la exposición no era una quimera. Disponemos ya, con una celeridad digna de mención, de un espacio público ajardinado de primera calidad que permite cerrar el anillo verde de las riberas del Ebro y conectar con el Parque del Agua. El Acuario, diseñado por Alvaro Planchuelo y que ha estado en marcha sin interrupciones, vuelve a mostrar sus espléndidas fachadas de luces y cascadas de agua.
El Pabellón de España, a la espera del anunciado y ansiado Instituto de Investigación sobre Cambio Climático, presume con justicia de ser una de las obras arquitectónicas más premiadas en España: en solo unos días su autor, Paxti Mangado, ha conseguido el Premio de Arquitectura Española -la primera vez que una obra zaragozana logra la máxima distinción concedida por los colegios de arquitectos de nuestro país-, el premio García Mercadal de sus colegas aragoneses y la Medalla de Oro “Giancarlo Ius”, de la Fundación Barbara Cappochin y la Unión Internacional de Arquitectos.
Despejado de obstáculos visuales, el Pabellón Puente luce ahora su atrevimiento y singularidad mundial. Obra de la única mujer que ha ganado el Premio Pritzker -considerado como el Nobel de la Arquitectura-, pronto será un centro cultural cuyo contenido, que prepara Ibercaja, estará con seguridad a la altura de su continente.
Aguas arriba, el paseo por el frente fluvial nos conduce hasta otra obra que ha puesto a Zaragoza entre las ciudades del mundo destacadas en arquitectura e ingeniería: el puente del Tercer Milenio le ha valido al ingeniero Juan José Arenas la Medalla de Oro Gustav Magnel, el galardón más importante del mundo en ingeniería civil -otro “nobel” para Zaragoza- que se concede sólo una vez cada lustro.
En el camino hacia el Parque del Agua, el nivel no decae en absoluto. Tres obras arquitectónicas de máxima excelencia conforman uno de los escenarios urbanos más vanguardistas que se pueden encontrar hoy en una ciudad española: el Hotel Hiberus de Martínez Lapeña y Elías Torres; el Palacio de Congresos, de Nieto y Sobejano; y la Torre del Agua, de Enrique de Teresa, que la CAI convertirá prontó en un centro cultural de referencia. Sus autores figuran entre los arquitectos más prestigiosos de España.
Como lo son también Iñaki Alday y Margarita Jover, diseñadores del Parque del Agua, que esta misma semana acaban de ganar el Premio FAD 2009 de Ciudad y Paisaje, uno de los galardones que más prestigio profesional han atesorado en España desde su creación hace medio siglo. El Parque del Agua no necesita, por otro lado, mayor presentación para los zaragozanos, que lo vienen usando con entusiasmo y respeto desde su apertura el año pasado y que está llamado a ser un referente nacional e internacional en actuaciones de transición entre la ciudad y la naturaleza. No quiero olvidarme del imaginativo Pabellón de Aragón, de los aragoneses Olano y Mendo, creando un pórtico irrepetible en la entrada del Parque. Ni dejar de mencionar que ya está en marcha la obra de reconversión del Parque Empresarial, con la firma del prestigioso Estudio Lamela.
¿No deberíamos los zaragozanos presumir de esta colección de tesoros arquitectónicos, avalados con los premios y las firmas más prestigiosas, y admirados dentro y fuera de España? Zaragoza siempre ha tenido de qué sentirse orgullosa, por su historia, su patrimonio, su laboriosidad y su sentido de la integración social. Ahora ha ensanchado su panoplia de atractivos y palancas de crecimiento dando un salto de calidad y de proyección internacional.
En definitiva, y aunque ahora vivamos tiempos de crisis, Zaragoza es hoy una ciudad más preparada que nunca para afrontar con confianza y ambición su futuro entre las ciudades europeas de calidad.

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Entrevista en TVE1

Martes, 23 de Junio de 2009

Sobre la marca de Zaragoza

Miércoles, 27 de Mayo de 2009

Ahora que estamos sumidos en lo más profundo de la crisis económica, es más necesario que nunca ponerse de puntillas e intentar ver más allá de los problemas que nos agobian en el día a día.
Es preciso, por ejemplo, recordar y recordarnos que Zaragoza ha experimentado en los últimos años un espectacular proceso de transformación urbana. Un proceso de cambio, de expansión y de mejora que no es ya una aspiración largamente sentida, sino una realidad contante y sonante. Una de las más intensas transformaciones registradas entre las ciudades españolas, tanto en dimensión, como en velocidad y en volumen de recursos públicos y privados invertidos.
Un éxito que sigue suscitando el interés en muchos congresos y exposiciones internacionales, de donde se sigue reclamando la presencia de Zaragoza para explicar esta singular aventura de la ciudad.
Recordarlo es importante hoy, no para fomentar nuestra autoestima, sino para que tomemos todos conciencia de que estamos todavía a mitad de camino, de que no hemos alcanzado todavía más que la mitad de los objetivos del gran proyecto de Zaragoza para este arranque de siglo.

Zaragoza ha mejorado mucho sus infraestructuras, se ha dotado de nuevos equipamientos, ha ganado muchísimos espacios verdes y de uso público, y ha empezado a ocupar una nueva posición entre las ciudades españolas y europeas.
Aunque todavía quedan muchas cosas por hacer, hay que señalar que la parte que nos queda por acometer consiste más en ideas que en cemento. Más en contenidos y actividades de valor añadido que en infraestructuras y equipamientos. Más, en definitiva, en crear y comunicar que en construir.
Para convertirnos en la gran ciudad que queremos ser, nos hace falta convencernos a nosotros mismos de que somos capaces y convencer a los demás de que lo vamos a ser.Esto no se consigue simplemente con empuje e ilusión. Hace falta aplicar estrategias e instrumentos profesionales. Entre ellos, según nos vienen diciendo los expertos desde hace tiempo, la creación de una marca de la ciudad.

En un mundo en el que la realidad percibida está dominada por la comunicación y el marketing, es vital para cualquier producto -y también para cualquier ciudad con ambiciones- disponer de una identidad bien definida, que se base en sus atributos más genuinos y que proyecte hacia el futuro una promesa creíble y atractiva.
La marca de Zaragoza que ayer presentamos no debe ser vista simplemente como un trabajo de creatividad publicitaria. Es una intervención mucho más compleja. Porque lo que la marca pretende es, ni más menos, capturar el alma de la ciudad en un momento determinado.
Un trabajo para filósofos más que para diseñadores: quiénes somos, de dónde venimos y, sobre todo, a dónde vamos. ¿Qué queremos ser? ¿Por dónde empezaría uno a definir a Zaragoza si se la tuviera que explicar a alguien que no nos conozca o que no tenga una idea precisa de quiénes somos?
Y de todos los atributos que podríamos esgrimir legítimamente como señas de identidad de Zaragoza en 2009, ¿con cuáles nos quedaríamos si sólo tuviéramos un segundos para explicarnos?
Es el reto que les hemos propuesto al amplio equipo de profesionales que han trabajado desde hace meses y cuyo resultado final vamos a conocer hoy.
Tenemos que ser humildes y admitir que Zaragoza tiene todavía, incluso después de la Expo 2008, un cierto déficit de proyección nacional e internacional. Es lo normal. Partíamos de muy atrás en la parrilla de salida y conseguir una imagen exterior potente, nítida y diferenciada es algo que cuesta muchos años y muchos esfuerzos.
Tenemos que seguir haciendo cosas. Diseñando nuevos proyectos, imaginando nuevas iniciativas, lanzando nuevos retos para hacer que Zaragoza sea cada vez una ciudad mejor, más bella y relevante.
Necesitamos contarle mejor al mundo lo que somos y lo que vamos a ser. Porque nuestra realidad sigue siendo hoy mucho mejor que nuestra imagen.
Pero no debemos inventarnos cosas raras, ni adoptar papeles que no nos van.
Llevamos dos mil años aquí, con épocas de esplendor que algunas de las ciudades con las que competimos ni siquiera podrían soñar.
Nuestra principal fortaleza, después de tantas aventuras -y también desventuras, por supuesto- es justamente que nadie tiene que enseñarle a Zaragoza cómo es una ciudad.
Y Zaragoza es una ciudad en la que destaca ante todo su carácter humano; es una ciudad construida a la medida del ciudadano; abarcable, paseable, sostenible, con calidad de vida, reconocible, comedida, con raíces. Una ciudad de la gente, donde todos se sienten parte de ella.
¿Le parece poco a alguien? Les aseguro que lo moderno, lo rabiosamente vanguardista en este arranque del siglo XXI, es ser como nosotros, una ciudad con calidad humana, una continua expresión de equilibrio social, económico y medioambiental.
Zaragoza es equilibrio y es su gente. Pero no es una foto estática, sino una secuencia en intenso movimiento.
Porque el gran objetivo de Zaragoza es completar su periplo para convertirse en una gran ciudad sin perder en el camino sus señas de identidad, sus grandes valores urbanos. Un desafío apasionante, un reto permanente en el que toda la ciudad está volcada desde hace unos años.
Por eso la marca de Zaragoza tiene que ser forzosamente una gran promesa: la de una ciudad conectada con el mundo. Con proyección económica. Con sentido de la innovación. Con cada vez mayores atractivos. Con un imparable proyecto de futuro.

Zaragoza ni está dormida, ni se cree el obligo del mundo. Somos lo que hemos querido ser y ahora queremos ser más. Queremos que todos sepan que la ciudad que hemos construido a lo largo de lo siglos es hoy una propuesta extraordinariamente interesante para vivir, para invertir, para visitar.

Tenemos el reto de saber contarlo, de demostrar que es cierto y de que estamos preparados para alcanzar nuestros sueños.

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Floralia y el futuro de la ciudad

Viernes, 24 de Abril de 2009

Hace unos días (exactamente el lunes 13 de abril) tuve el honor de hacerle entrega a la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, del título de “Defensor de Zaragoza” con motivo del Bicentenario de los Sitios. Como dije entonces, nadie lo merece más que ella. Y, conforme pase el tiempo, mejor se comprenderá y se valorará el decisivo papel que la vicepresidenta ha desempeñado en hacer posible la transformación de Zaragoza en los últimos años.
Como eso ocurrirá en cualquier caso, lo que me gustaría destacar hoy en el blog es otro aspecto muy importante de ese acto: el anuncio de que el Gobierno central firmará el protocolo de colaboración, junto con el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Zaragoza, para la realización de la Expo Paisajes 2014, también conocida como Floralia.
Se trata de un hito cuya importancia no puede ser sobrevalorada, porque ese protocolo de colaboración nos garantiza dos elementos sustanciales. Asegura el apoyo económico del Gobierno a la realización del proyecto y, además, proporcionará su respaldo antes los organismos internacionales. De hecho, esto último es lo más decisivo, porque es la clave de la implicación total del Gobierno. A la hora de presentar Floralia al BIE, será el delegado de España quien lo hará, que además es el presidente de la Sociedad Estatal de Exposiciones Internacionales. Es la pieza clave para que la exposición del 2014 sea un evento internacional con todas las consecuencias.
Hemos conseguido, por lo tanto, dos grandes avances hasta la fecha: hemos obtenido el derecho a organizar Floralia (lo conseguimos en Abu Dhabi en octubre del año pasado) y ahora nos hemos asegurado que será una expo internacional con el patrocinio del Gobierno español.
Es más de lo que habíamos logrado con la Expo 2008 a estas alturas del proceso. Por eso soy optimista respecto a Floralia, a pesar de que algunos no lo entiendan. Sé que el entusiasmo llegará después; ahora lo que toca es trabajar y avanzar.
Entiendo y valoro los argumentos de quienes no terminan de ver claros algunos aspectos del proyecto, en especial su financiación, así como las cuestiones relativas a su localización, su interés o sus posibilidades de éxito y beneficios para la ciudad. Todo eso hay que discutirlo y construir poco a poco el consenso social y político necesario (algo de eso hicimos en la reciente reunión del Consejo de la Ciudad). Lo que no acepto en absoluto es la postura de quienes consideran que no debemos pensar en proyectos futuros, que sólo nos tenemos que ocupar de los problemas del presente. Esa es una actitud corta de miras y, además, contradictoria con el interés por mejorar la vida de la ciudad.
No se le puede robar el futuro a la ciudad por culpa de la crisis económica actual o cualquier otra consideración. Por supuesto que tenemos que ocuparnos, como ya hacemos, de resolver los problemas del día a día, que son muchos. Pero sin una adecuada planificación de los proyectos adecuados para el día de mañana, no habrá prosperidad, ni bienestar, ni futuro. Lo tengo tan claro que trabajamos en esa dirección a pesar de la evidencia de que en muchos casos son proyectos que, en caso de salir adelante, serán ejecutados por otras corporaciones. Es verdad que si la crisis fuese a peor y resulta mucho más larga de lo previsto, muchas de esas cosas no se podrán hacer. Pero lo que no podemos permitirnos es perder de antemano la posibilidad de desarrollar estos proyectos en el futuro.
Para terminar, sólo tres ideas muy concretas en torno a mi visión sobre el proyecto de Floralia en el 2014.
Primero. Lo interesante de este tipo de eventos internacionales no es el evento en sí, sino el plan de acompañamiento de obras e infraestructuras. Por eso, frente a quienes se preguntan qué sentido tiene meternos en otra aventura como esta, les digo: si no hay Floralia no habrá plan de acompañamiento, es decir, que no podremos completar el Plan de Riberas hasta la Alfranca ni tendremos las otras infraestructuras que necesitamos en el Este de la ciudad.
Segundo. Floralia no pone en peligro la huerta de Las Fuentes. Todo lo contrario: es la única forma en que podremos conservar lo que hay y recuperar las que se han perdido en los últimos años, mediante un programa de protección y de uso ciudadano. Si no actuamos, la huerta y los hortelanos como medio de vida desaparecerán irremisiblemente en un futuro cercano. Por eso es imprescindible ordenar y diseñar una terminación adecuada de la ciudad en ese entorno, una armónica integración de la trama urbana en el campo en lugar del abrupto corte que tenemos en la actualidad.
Y tercero. La posibilidad de incorporar viviendas en la zona no es una cuestión exclusivamente de financiación. De hecho, el argumento más importante es no repetir el error de Ranillas al excluir cualquier uso residencial. La experiencia ha demostrado ya suficientemente que el crecimiento de la trama urbana debe incluir necesariamente viviendas para asegurar la construcción de un espacio vivo, abierto a todos los ciudadanos, a todos los usos, a todas horas. Lo contrario es crear espacios estancos, de usos restringidos y sin la vitalidad deben tener las calles de la ciudad.

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Labordeta pregonero

Domingo, 29 de Marzo de 2009

Aunque ha sido una persona política e ideológicamente comprometida con Aragón, con la libertad y con la izquierda durante toda su vida, su reputación está más allá de toda ideología y de cualquier partidismo.
Cantautor, poeta, escritor, profesor, político, presentador de televisión… José Antonio Labordeta ha sido muchas cosas a lo largo de su intensa y bien aprovechada vida.
Pero si tengo que elegir un rasgo definitorio de su carrera, habría que decir que la identidad del Aragón que hemos conocido durante las últimas cuatro décadas no puede entenderse sin los versos y las canciones de José Antonio Labordeta. Él puso en pie una geografía emocional del Aragón empobrecido, despoblado y condenado a la emigración de mediados del siglo pasado. Y nos dio a los aragoneses las palabras y la música para reconocerse, para volver a sentirse orgullosos, para ponerse en pie y avanzar hacia un futuro de progreso y libertad.
Es uno de los zaragozanos, del Casco Viejo, más y mejor conocidos en España. Con sus versos, su mochila, sus discursos a menudo tan poco políticamente correctos, Aragón se ha ganado el respeto y el cariño que inspiran su honestidad y su sinceridad.
Apreciado por todos, incluso por los que no comparten sus ideas, ha tenido la virtud de decir siempre lo que ha pensado y de hacerse entender por los más humildes, por los más cultos y por los más poderosos.
Sobran en realidad las explicaciones que elegir a Labordeta para cualquier distinción o reconocimiento. Todas se las merece sin discusión. Lo que sí es importante es que, entre todas las que el Ayuntamiento puede conceder, la que más acompaña a su figura, a su carácter, a la devoción que le tiene la gente, es la de pregonero de las Fiestas del Pilar.
Es lo que él ha sido siempre y es lo que le gusta hacer: hablarle a la gente con su voz recia y su humor socarrón. Para nosotros es un inmenso honor que haya aceptado este ofrecimiento; será un auténtico lujo, un acontecimiento para los próximas fiestas del Pilar; y será, por qué no, un más que merecido homenaje, el más popular de todos, de la ciudad que le vio nacer y que le ha visto ir y venir durante tantos años con creciente admiración (aparte de que así remediaremos un extraño vacío que nos quedaba en los anales pilaristas: ya en 1979, el alcalde Ramón Sáinz de Varanda le encargó el pregón de las primeras fiestas del Pilar de la primera Corporación municipal democrática. Y Labordeta lo escribió, pero luego no pudo estar en Zaragoza para leerlo en el balcón del Ayuntamiento).

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Una flor en el parque, un vuelo sobre la Milla Digital

Lunes, 23 de Marzo de 2009

Imagen virtual CaixaForum Zaragoza_baja

La presentación el pasado 17 de marzo del proyecto de Carme Pinós para el CaixaForum Zaragoza resultó un acto singular por la pasión y el entusiasmo que la arquitecta supo transmitir a los periodistas y a los invitados.

Como tuve ocasión de decir en la rueda de prensa, su elección por La Caixa como responsable del proyecto nos pareció un completo acierto, ya que refrendaba el compromiso de la entidad de buscar un arquitecto de primer nivel y máximo prestigio nacional e internacional. Y Carme Pinós lo tiene. Pero aún más me ha gustado su proyecto.

Porque el edificio que ella ha imaginado va a ser, en sus propias palabras, una auténtica “flor en el parque” del Portillo. Una flor escultórica, una levitación arquitectónica cuyas paredes de aluminio dejarán escapar por la noche la misteriosa luz de su interior.

Una de las cosas todavía no muy conocidas de este proyecto es que es el primer CaixaForum que se va a hacer en un edificio de nueva planta, ya que hasta ahora los otros CaixaForum se han creado en edificios rehabilitados. La razón no es otra que el interés de La Caixa por ubicarse en la Milla Digital, un proyecto de regeneración urbana innovador y lleno de posibilidades, aunque todavía no muy bien comprendido.

De esta forma, la operación del CaixaForum nos trae a Zaragoza, de una sola tacada, un imponente paquete de beneficios para la ciudad: incrementa nuestro patrimonio arquitectónico contemporáneo de primera calidad; impulsa el desarrollo de Milla Digital; introduce a Zaragoza en el prestigioso circuito de exposiciones y actividades culturales de máximo nivel que organiza la Fundación La Caixa; y potencia la candidatura de Zaragoza como Capital Europea de la Cultura en 2016.

Pero, sobre todo, va a crear un espacio bello y emocionante para disfrute de todos los ciudadanos.

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Primero

Jueves, 5 de Marzo de 2009

Siempre he sido una de esas personas que habla mirando directamente a los ojos, de tú a tú. Mi relación personal con las nuevas tecnologías ha sido más de respeto que de confianza. He sido enemigo, incluso, del uso del teléfono para contestar a entrevistas o decidir asuntos de importancia.

Por eso considero que hoy he dado un gran paso al decidir abrir este blog. Tengo que reconocer que lo he dado en cierta manera obligado por las personas de mi entorno, que me han convencido de la multitud de posibilidades que aporta un sitio virtual como este para poder expresar mis opiniones y reflexiones sobre asuntos que me preocupan y me ocupan.

Nos vemos por aquí de ahora en adelante.

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