Archivo

Archivo para la categoría ‘Política Local’

Sobre la calle a Escrivá de Balaguer

Lunes, 9 de Marzo de 2009

Quiero traer a este medio el artículo que me fue publicado la semana pasada en un diario local con el título: Una Zaragoza abierta y de Todos

La decisión de dedicar una calle de Zaragoza al fundador del Opus Dei, San Josemaría Escrivá de Balaguer, ha originado una cierta polémica entre algunos sectores ciudadanos del ámbito progresista. En la mayoría de los casos se trata de una controversia razonada y razonable, como lo son casi todas las cosas que ocurren en la vida democrática de las ciudades.
Sin embargo, algunas de las opiniones que se vienen emitiendo van más allá de la defensa legítima de un determinado punto de vista -en contra de la decisión tomada por el Ayuntamiento de Zaragoza- e incurren en lo que a mi juicio es un clamoroso error de concepto a partir del cual el debate queda totalmente desenfocado.
Así, por ejemplo, el profesor Rodrigo Sánchez, escribía en estas mismas páginas que “al santo aragonés que predicó el uso del cilicio le pone una calle un ayuntamiento socialista, dejando por el “camino” un reguero de sombras sobre sus modos de utilizar e interpretar el pasado, y a sus votantes, parte de las izquierdas zaragozanas, desnortadas”. En la propia acusación está la mejor defensa de nuestros argumentos.
Porque el Ayuntamiento que presido no es un “ayuntamiento socialista”, sino el Ayuntamiento de Zaragoza, una ciudad plural, con cinco fuerzas políticas representadas en la Corporación y donde la fuerza mayoritaria -que somos los socialistas- tenemos el 38 % de los votos y gobernamos en coalición con un partido que no es de izquierdas y en minoría. No me quiero escudar en las cifras y porcentajes electorales para justificar ninguna decisión, pero sí creo que es importante reflexionar sobre el hecho de que el asunto que ha generado esta polémica no puede ser nunca visto como una cuestión interna de la izquierda. Las calles son de todos. Incluso de aquellos que no piensan como nosotros.
Y precisamente por el alto valor simbólico y pedagógico que tienen las decisiones sobre la nomenclatura de los espacios públicos es por lo que estoy convencido de que debemos adoptarlas con amplitud de miras, sin sectarismo, distinguiendo lo que es relevante y digno de destacar, practicando la tolerancia y celebrando todo aquello que haya aportado a nuestra ciudad proyección internacional.
Escrivá de Balaguer cumple sobradamente esos criterios como santo de la Iglesia Católica, su condición de aragonés, su vinculación con la ciudad de Zaragoza y su indiscutible -aunque ciertamente discutido- carácter de muy importante figura histórica del siglo XX en Aragón, en España y en el mundo, como demuestra las 42 calles y plazas que tiene dedicadas ciudades de 13 países del mundo, o las trece universidades y cien centros de formación creados bajos su impulso.
Las opiniones personales que cuestionan los valores de su obra y de su figura no significan necesariamente que no sea adecuada su inclusión en nuestro callejero, que correría el riesgo de quedar semivacío en el caso de que sometiéramos a sus titulares al mismo intenso escrutinio en relación con nuestras convicciones ideológicas individuales.
Puedo estar equivocado, desde luego. Pero no hay ninguna sombra en esta decisión ni en la forma en la que el alcalde y su gobierno miran al pasado. Todo lo contrario. Hay luz. Luz para respetar y aceptar. Yo entiendo el mandato que los zaragozanos me han dado para ser alcalde de Zaragoza en el sentido de impulsar una ciudad en la que todos nos sintamos reconocidos en algún momento. Una Zaragoza abierta y de todos.
Es lo que creo como alcalde, pero no a costa de mis ideales socialistas -como algunos dicen estos días-, sino precisamente como expresión de los mismos. No me cuesta admitir lo evidente, como es la existencia de muy diversas sensibilidades en mi partido y en la izquierda en general. Pero la mía no es ni menos respetable ni menos progresista. Y, además, estoy seguro de que no es minoritaria. Porque creo en un socialismo que aspira a construir la justicia y el progreso social en una perspectiva integradora, dialogante y antidogmática. Sin axiomas excluyentes ni revanchas.

JAB Política Local